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27 ago 2021

Carta abierta de la peña sanlorencista Osvaldo Soriano de Madrid, ante la penosa realidad de nuestro club

A la familia cuerva del mundo:

 

Madrid, 25 de agosto de 2021,-

 

Con profundo pesar y consternación por los acontecimientos que estremecen la vida de nuestro club desde hace años, agravados por circunstancias lamentables que vienen sucediéndose recientemente en el plano institucional, deportivo, económico y social de nuestro amado San Lorenzo de Almagro, la peña oficial sanlorencista Osvaldo Soriano - Cuervos de Madrid considera necesario redactar esta carta abierta para todos los integrantes de nuestra querida familia azulgrana.

No pertenecemos ni respondemos a intereses políticos de ninguna facción del club. Jamás lo hicimos antes, ahora, ni nunca ocurrirá. Nuestra peña, conformada por hombres, mujeres y familias enteras, solo comparte el amor incondicional por nuestro club.

Estas líneas han sido consensuadas por cada uno de nosotros, a quienes nos invade el hartazgo, el dolor, la indignación, temor y angustia. Ante la penosa realidad de San Lorenzo ya no podíamos dilatar más un silencio del que no queremos sentirnos cómplices. Por ello exigimos un cambio urgente de rumbo por parte de quienes guían los destinos de la institución.

Ya son varios los años sin lograr títulos de ningún tipo, con eliminaciones vergonzosas en torneos nacionales o copas internacionales en las que hemos rifado el prestigio obtenido durante toda nuestra historia. A esa debacle deportiva se han añadido lastimosos acontecimientos institucionales, con una paupérrima situación económica – financiera.

Hoy somos un club inhibido y prácticamente fundido, la deuda se acrecienta y el déficit engorda mes a mes, a la par de que se pierden cada vez más socios, de manera lógica, por la dantesca situación que muestra la institución. Somos el campeón de cheques emitidos sin fondos y la segunda deuda en magnitud de los clubes de la AFA. Nuestro plantel está tan devaluado en términos económicos que (aun vendiendo a todos) no cubriremos la morosidad. Sin embargo, siguen rigiendo contratos estratosféricos –anclados a dólar libre- que engrosan minuto a minuto nuestro colosal pasivo. Esa es una las caras de la triste moneda, la otra es la de jugadores que prefieren ‘huir’ porque no cobran, y deciden pasar a otros clubes, incluso de menor prestigio y gloria.

¿Quién iba a pensar que después de tocar el cielo continental en 2014, cuando fuimos Campeones de América, vendrían tiempos tan adversos y nefastos? Desde esa derrota 0-4 en la final contra Lanús por el campeonato argentino en 2016, la pendiente del tobogán se viene acrecentado cada vez más, a tal punto que no solamente las campañas son cada vez peores sino que (desgraciadamente) las últimas tres que hemos padecido vienen con la mochila de presenciar un equipo a la deriva en lo futbolístico y en la capacidad de rebeldía ante la adversidad.

Pero los hinchas genuinos no nos resignaremos jamás: nuestro anhelo por un San Lorenzo cada día más grande y acorde con sus más de 113 años de vida y gloria debe hacernos exigir la disputa de la Copa Libertadores cada año y volver a ganarla como hace siete, no a vivir de recuerdos que cada día se tornen más lejanos. O, al menos, de ser competitivos y pelear campeonatos locales hasta el final.

Es verdad que San Lorenzo no puede abstraerse de la realidad en la que está inmerso. La pandemia, la economía afectada por el parón de la actividad, el fútbol suspendido durante meses, la falta de ingresos por entradas y todos los derivados de la crisis económica (mundial) han dado un duro golpe a la endeble situación que ya atravesábamos.

Pero la grave situación futbolística, económica y financiera tiene su origen en momentos bastante previos a la era COVID-19. Enumerar las incorporaciones desgraciadamente fallidas de decenas de jugadores en el último lustro que no representaron renta alguna para el club -ni deportiva ni económica- es apenas una de las aristas de este escenario. También, la danza de técnicos y representantes, y de dirigentes abandónicos o espasmódicos, que han agravado el escenario. Esta grave crisis institucional, de no haber un cambio drástico de rumbo, nos podría llevar a un descenso de categoría más temprano que tarde, o incluso a la intervención judicial del club por no poder hacer frente a las obligaciones económicas.

Llegados a este punto, los hinchas, los socios, los que no dormimos después de una derrota, esperamos que el club despierte de manera urgente (por medio de quienes lo gestionan) para no volver a aparecer en la prensa por los impagos, los juicios, las demandas. No nos lo merecemos. La gente de San Lorenzo, la que hace el sacrificio de pagar la cuota, de comprar metros, de agotar camisetas, no pretende la utopía de ganar 20 campeonatos seguidos. No somos equipo del establishment ni gozamos de los privilegios de cierta prensa. Pero tampoco estamos dispuestos a contemplar cómo se desangra el club sin hacer nada al respecto.

Solicitamos a quienes dirigen la institución y nos llevaron a esta tan lamentable situación que se aparten de los cargos que ostentan si no se sienten capacitados para ejercer las funciones que les corresponden. En ese caso, que convoquen a elecciones anticipadas, para que sean otras personas con más ganas y mayor capacidad de gestión quienes saquen al club de un lugar al que nunca se debió llegar. Y si realmente se encuentran capacitados y motivados, es hora de demostrarlo ya mismo, sin perder un minuto más.

Tenemos muchas dudas, mucha preocupación. Pero hay algo muy seguro: siempre, de toda la vida, se ha dicho que las instituciones necesitan la unión de tres factores: dirigentes, equipo e hinchas. Nosotros, los hinchas, estuvimos, estamos y estaremos.

Ciclón, te vamos a seguir adonde quieras ir.

 

Peña Osvaldo Soriano – Cuervos de Madrid

15 feb 2015

Feliz año nuevo, el juego de la oca ya empezó

Imaginarse la Libertadores cuando no se la tiene puede llegar a confundir. Se puede creer que a partir de su logro llegan un sinfin de posibilidades, giras y reconocimientos por doquier. Quizás eso ocurría hace muchos años, cuando además de la Intercontinental y la Interamericana, ganar la Libertadores te aseguraba entrar en semifinales de la siguiente copa y una eterna participación en la Supercopa. Hoy el club de los campeones es más amplio, aquella copa no existe más, está la Sudamericana y para el torneo continental más importante, el campeón es uno más entre 32 equipos.

Dicho en pocas palabras, pasado el Mundial de Clubes y la Recopa, las posibilidades de San Lorenzo de ganarse una estrella en pocos partidos tienden a cero. El sistema actual hace perdurar poco el efecto del campeonato y ese halo de campeón solo se mantendrá ganando otra vez.

Por esta razón, tras la derrota con River, lo mejor es considerar cerrado el glorioso 2014 y pensar en ganar cada partido: a partir de ahora, para tener una alegría de festejo habrá que ser el mejor en un rango de 7 partidos para la Copa Argentina, 16 para el caso de la Libertadores o 30 para este raro torneo.

Empieza el año y tras perder los partidos de la Recopa, da la sensación de haber caido en el casillero de 'volver a empezar', clásico del juego de la oca. La razón es cierta, hoy vuelve a empezar todo nuevamente. Habrá que mirar el partido con la ilusión de ganarlo y no como una preparación de algo superior que en pocos partidos nos dará una estrella.

Empieza el campeonato local, el de todos los años; comienza la Copa, la de cada tantos, pero ya sin estigmas. En la práctica, San Lorenzo está en igual situación que hace un año, enfrentando una liga y una copa continental al mismo tiempo. La gran diferencia es que no tiene la presión libertadora, pero sí tendrá que buscar de mantener el prestigio y de tener logros para seguir en la agenda continental. Ya no quedan más atajos, se perdieron las oportunidades de completar el palmarés a base de pocos partidos.

El miércoles pasado Barovero dio las campanadas finales, terminó el 2014. Será cuestión de empezar de cero, como no sería de otra manera, pero quizás se pensó que la alegría duraría para siempre. No se tiene la ansiedad ni tampoco la presión, se tiene un buen equipo y un club que luce ordenado. Con Colón en el primer casillero, empieza esta nueva aventura que esperemos nos traiga las alegrías de estos dos últimos años.

Feliz año nuevo, el juego de la oca ya empezó.

M.G.

20 may 2014

Ganar la Liberadores…

Habrá que esperar dos meses, así como también mérito, suerte, esfuerzo y fortuna. Así, se tendrá la ansiada Libertadores. Una vez pasada esa etapa, no viene la Intercontinental o el Mundial de Clubes, sino que ahí se habrá ganado la ‘Liberadores’. Conseguir la ansiada copa será para San Lorenzo la culminación de una etapa, el fin del qué-dirán y de que terceros fijen tus objetivos.

Como ningún otro equipo en la Argentina, San Lorenzo fue preso de la opinión de terceros: el descenso, la cancha y la copa. A partir de ahí, se movió obsesivamente en pos de callar ese cántico de la hinchada rival.

Primero fue el descenso del ’81. San Lorenzo llenó estadios, salió primero de punta a punta del torneo y dejó mudo a todo el fútbol local. El estigma de la B siguió hasta que River e Independiente bajaron recientemente. Jugar en el ascenso fue un dolor, pero también una demostración de grandeza, de cómo caer y levantarse con mayor fuerza. Ante el cántico rival, nunca defendemos nuestra grandeza, mientras que Racing subió recién en su cuarta chance de ascenso, Independiente quizás lo haga lastimosamente en su tercera vacante y River lo hizo agónicamente en la última fecha. Con nuestra grandeza no logramos hacer que la chusma no nos afecte.

Segundo fue la falta de estadio, que fue previo al descenso pero que se marcó más con la ocupación del predio por Carrefour. Fueron años de escuchar cánticos y burlas, mientras no se tenía un estadio. Pasados menos de 15 años y una hiperinflación, San Lorenzo volvió a jugar de local en propio estadio, más alejado e inseguro, pero en el estadio más moderno de la Argentina (hasta la llegada del Único). Los sanlorencistas, muy contentos y felices, pero algo faltaba: no era lo mismo, porque no era en Boedo y porque estaba el estigma de Carrefour. Así Boedo se transformó en la tierra prometida e injustamente se trata al Nuevo Gasómetro como a una buena madrastra: será buena, alegrará a tu padre, aliviará la falta maternal, pero en definitivamente no es tu mamá ni lo será. El cántico rival estará y Carrefour quizás se vaya, pero ya con el Nuevo Gasómetro el logro de San Lorenzo fue épico e increíble. Con nuestra grandeza no logramos hacer que la chusma no nos afecte.

Tercero fueron los logros internacionales. La Libertadores del ’88 no se jugó con la presión actual, porque la deuda pendiente era la cancha. En la mente gustaba la idea de vivir algo parecido a lo que tuvo River en el ’86, pero sin tanta angustia como a partir del ‘95. A partir de una década en que Vélez ganó, River repitió y Boca multiplicó, San Lorenzo pareció quedar muy atrás en la agenda internacional. Es más, hasta Central y Lanús habían ganado una Conmebol y el recuerdo de la gira del ’46 era muy lejano. Se planteó obsesivamente algún logro afuera. Primero fue esa complicada y merecida Mercosur, que la chusma desmerece porque se discontinuó. ¿Acaso Racing no sigue gritando el gol de Omar Catalán en la Supercopa del '88? Ya sin esa fuerte presión, la primera Sudamericana se jugó con mayor tranquilidad y orgullosamente se logró ese título. Ahora la chusma alude a que no jugaron equipos brasileros, pero nosotros no logramos callar con buenos argumentos. ¿Acaso Independiente, Estudiantes y Boca no lograron varias Libertadores entrando directamente en las semifinales? Imagínense ahora, en lugar del Bolivar, tener que jugar con un equipo que tuvo un cronograma mucho más liviano que el nuestro. Volviendo a la historia, cuando San Lorenzo la jugó la Libertadores sin obsesión, llegó siempre a la semifinal; a partir de ahí, con la presión de ganarla, se jugó ocho veces y solamente dos llegó a cuartos de final. Otra vez, con nuestra grandeza no logramos hacer que la chusma no nos afecte, pero todavía falta un paso más: el de nuestra obsesión.

En fin, lo que se demuestra aquí es que los demás marcaron la agenda de San Lorenzo de los últimos 30 años. Ganar la Libertadores abriría la puerta a objetivos sin obsesiones: ganar más estrellas locales, participar internacionalmente sin angustias, ampliar la brecha con Boca y achicarla con River, y por qué no, volver a Boedo.

Quedan dos meses de espera. Habrá que esperar que se logre. pero su consecución debería ser el fin de una etapa: del qué-dirán al qué-queremos. Más que nada, la Libertadores nos liberará. Después de la Copa, no viene la Intercontinental ni Recopa, sino que la ‘Liberadores’.


M.G.

21 may 2009

Sin querer ser reiterativo

Pasado ya más de un mes del último golpe a la ilusión quedan unas cosas que molestan más todavía cuando se empiezan a ver ejemplos diferentes de otros lados y ciertos intentos de cambio propios.

En lo personal todavía me molesta que luego del desplante del anterior DT escudándose en la ética para no venir en el 2006 (cuando después hace todo lo contrario para ir a otro club), se le haya tenido que dar un cheque en blanco por tanto tiempo una vez en nuestra casa en el 2008.

Hace pocas semanas en el Getafe de España despidieron a Victor Muñoz, quien fuera su técnico por más de 35 fechas. El equipo del sur de Madrid estaba apenas un punto por sobre la zona de descenso directo y si bien nunca fue un equipo de renombre, las pocas temporadas que llevaba en primera lo mostraron como un club que quería ser serio y se tomaba el paso por la primera división no como una mera excursión sino como un desafío deportivo y para perdurar en el tiempo.

Parece ser (parece) que algunos jugadores de la plantilla azulona no estaban de acuerdo con el DT, que sus comportamientos internos no serían los adecuados para un profesional y esta situación (conjuntamente con la de los malos resultados) movieron los hilos de la desvinculación. Cuando Muñoz deja el club lanza a los micrófonos dos frases para tener en cuenta: 1) agradezco a la plantilla que en su mayoría tuvo un comportamiento profesional, 2) ya hablaremos cuando termine el campeonato, porque ahora el club está peleando la permanencia.

Independientemente de la mala campaña y demás cosas, el planteo público de la actitud poco profesional de algún miembro del plantel quedó más que clara en esa despedida. Algo parecido vivimos en Boedo, pero resulta que lo único que escuchamos es que eran momentos, que eran circunstancias y no sé qué más. De la misma manera que Veira en la fiesta del Centenario hizo un tiro por elevación al plantel camarillero del 2005, Muñoz apuntó contra “algunos” no muy profesionales.
En CASLA estuvimos esperando algo similar. Pero los códigos del silencio ganaron.

Otro tema para reírse o llorar es el de la página web de nuestro anterior DT. Figura allí la lista de juveniles promovidos a primera división por su buen ojo y se pueden leer los nombres de Schurrer, Ibagaza, Serrizuela, Galetto, Verón, Romeo, Bossio y Banega, entre muchos otros. En el CASLA este último año debutaron Meza, Centeno y Martinez gracias a lesiones o suspensiones de los titulares y lo mismo ocurrió con Reynoso. Tras un año de gestión (o indi) la lista de juveniles promovidos no es ni extensa ni atrevida en lo que refiere a una jugada arriesgada del DT de probar con un jugador de la casa para determinada situación, sino que respondieron a parches por emergencias y reemplazos de puesto por puesto.

En estas últimas cuatro fechas (un mes) las apariciones de Bordagaray, Juarez, De Vicco, y González parecen tener otro espíritu independientemente de las cuestiones de falta de jugadores. Si bien es cierto que mayoritariamente aparecen en momentos de suspensiones y lesiones, dan la sensación que de verdad se empieza a tener en cuenta el semillero del club.

A esta sensación percibida desde lejos, se suman ahora los comentarios de los involucrados que comentan que ahora sí sienten que son considerados y hasta salen a la luz diferencias con los responsables del manejo de inferiores.
Si teníamos malestar por la gestión del primer equipo, ahora se suma al mal recuerdo la inacción con inferiores.

Es una brisa, no es todavía una tendencia firme y marcada, pero parece que el viento puede empezar a soplar para las inferiores del club. El tiempo dirá luego si son los varones que orgullosos vestirán la casaca azulgrana.


Ojalá surjan los ídolos de verdad.

Aguante Ciclón
Sergio

26 dic 2008

Algo habrá que cambiar

Cuentan algunos historiadores que cierta vez Napoleón Bonaparte estaba vistiéndose y era asistido por su valet. Como el Emperador era de estatura baja, y no podía acceder una prenda en la parte alta de su armario, su asistente le dijo que no se preocupe que él se lo alcanzaba ya que era más grande. La respuesta sin demora del corso fue “más grande no; más alto”.

Sin querer tomar partido o no por el emperador, valga la anécdota para reflejar una visión, un estado de percepción propia que creo que San Lorenzo adolece desde hace mucho, pero mucho tiempo.

Alguna vez al Toto Lorenzo cuando ya estaba casi retirado, le preguntaron sobre cuál era el equipo en donde quería volver a estar o donde se había sentido mejor y respondió que con los hijos listillos de la ribera. Ante la repregunta sobre por qué no San Lorenzo, respondió un sincero “San Lorenzo es otra cosa, si hasta cuando perdés te vienen a saludar en la semana; es como una familia”.

Al revés de la visión un tanto soberbia del prócer galo con ese convencimiento de supremacía (y con ese toque de atención del viejo Juan Carlos Lorenzo) el espíritu general de nuestro club es diametralmente opuesto.

Si bien hay una parte importante de la definición del Toto que en lo personal nos puede agradar mucho como Institución social, creo que el tema de la voracidad deportiva es una flaqueza que debería corregirse desde inferiores. Claro que lleva mucho tiempo, y es muy difícil, mucho más cuando lo que existe es un mensaje contradictorio desde las altas esferas el club y además, en Argentina, dentro de la cancha no solo hay 22 jugadores sino que se agregan intereses económicos variados, los ejecutores de las medidas y los asalariados escritores de medios de deformación de turno.

Este esperado 2008 nos dejó a los Cuervos como cosa más importante del año los festejos del Centenario y el Silencio Atroz del 8M. Es decir: nada. Desde lo intangible, nos dejó una imagen de buen fútbol en gran parte de este último torneo. Demasiado poco para un club como San Lorenzo que pretende otra cosa. ¿O es sólo la masa societaria y simpatizante la que lo pretende?

Analicemos las contradicciones para ver qué nos dejan para pensar.

Se empezó el 2008 con la ilusión de la Copa y con un plantel que hacía tiempo San Lorenzo no tenía. Por nombres propios era el CASLA más fuerte de los últimos años. Y ante tamaña empresa nos quedamos con la pelea interna por un cheque de un premio, las declaraciones cruzadas de jugadores del plantel sobre el puterío interno (textual), y las borradas de entrenamientos. A una gran ilusión se le contrapuso un cachetazo de realidad de por dónde pasaban objetivos más de corto plazo.
Evidentemente había una escala de valores que no estaba compartida en su apreciación.

Todos vimos en ese momento que el sueño de la Copa era una obsesión para la tribuna pero que por 700 mangos se podían llegar a pelear todos sin interesar la gloria.
Totalmente al revés, ¿cuánto hubieran pagado los Camboyanos para tener en su momento los recursos de este plantel y la posibilidad de jugar esas instancias?. Pero a 20 años de ese equipo de hombres de verdad, nos encontramos con una realidad extremadamente diferente.

Pero ¿cómo podemos pedir que valoren internamente lo que queremos, si el propio club no da muestras de seriedad desde la cabeza?
No es cuestión de volver siempre a hablar de lo que pasó en el 64 con la dirigencia y la Copa, de lo que pasó en el 81 con la gestión de esa época, del destierro del 82, ni de las limaduras deportivas que se sufren desde que el poder mediático se jugó por dos equipos. Para levantar la cabeza no nos podemos pasar los próximos 30 años hablando de lo que pasó los últimos 30 años.
El tema es generar respeto hacia el Club y la pregunta es ¿cómo hacerlo si internamente nos estamos cavando la fosa nosotros mismos?

A los problemas de las internas del primer semestre se dejó que un DT nuevo se haga cargo del tema cuando no tenía nada que ver en el asunto. A los desplantes previos al torneo y durante él, se dejó que el tiempo y los triunfos taparan las señales. Con esa desidia se dejaron de tomar medidas ante las declaraciones de desprecio o borradas de un jugador que no se presenta a pretemporadas o entrenamientos, o exigencias de jugadores no aptos para una primera división, y no se dieron muestras para empezar a marcar el territorio de lo que debe ser el Club como Institución que determina las reglas dentro de su casa.

Ante actos de desprecio interno se mira para otro lado y se debilita la autoridad del Club como para marcar seriedad del mismo. No esperemos luego que los de afuera no hagan desprecios o vejaciones al club, ya que si desde adentro damos muestras de debilidad, no podremos evitar que desde los rivales (y el poder que ellos representan) existan límites.

Los atropellos externos del poder de estas últimas semanas no se originan en el apaño del sorteo diabólico. Eso ya es anécdota menor.
Luego de la fecha del 30 de noviembre, vimos en la prensa del 1 de diciembre cómo se hablaba de ciertas anormalidades en un partido jugado en la zona del Riachuelo:
- El juez pifió al cobrar penal para boca, no le sancionó uno a Racing y debería haber amonestado a Battaglia y Riquelme. Demasiado. (Olé).
- Después, Pablo Lunati inventó un penal y se abrió el marcador. (Clarín).
- No hay contacto entre el arquero y Figueroa y -si existe- no fue lo suficientemente fuerte como para derribarlo. (La Nación).
Y ya antes, estos mismos rivales ante San Martín habían tenido otra manito de ayuda.

Al mismo tiempo, contra San Lorenzo, participa un mismo lineman que ya nos levantó la bandera y ayudó a anular goles bien hechos (Méndez contra belez) de la misma forma que no la levantaba para convalidar situaciones irregulares (Grondona football team de Sarandí). Pero no hubo ningún reclamo formal desde San Lorenzo.
El único reclamo que existió desde la dirigencia del club, consistió en el del pedido de retiro de una bandera por su condición de “mufa”. Es raro que a veces ciertas cosas no tangibles pero malolientes son infinitamente menos visibles que otras infundadas o fundadas en inexistentes brujerías medievales.

De la misma manera, poco amor propio se muestra cuando en el invierno del 2008 ante una junta efectuada en el CASLA, los patovicas que aparecen para “cuidar el orden”, vienen con los camperones del equipo de Cargill S.A. Menuda muestra de poco aprecio a nuestros propios colores.

Algo similar es cuando los hinchas de Manliba vienen al Bidegain y queda el estadio con pintadas de su propia interna política y no se hace nada. Alguna vez gente (aceptamos pulpo por animal de compañía) de la federal ha dicho “aquí solo se divierte bosta”. De terror.

No con el deseo de volver atrás sin sentido, pero está fresco lo del 2003 ante este mismo rival y en circunstancias similares (quedamos subcampeones); de la misma manera que son recientes otras comparaciones odiosas cuando se le niega desde los escritorios a San Lorenzo la participación de un triangular en España en 2007, cuando a los de siempre sí se les permite cambiar fechas para jugar la Gamper (con las derivadas de imagen, trascendencia y economía que ello implica para el club).

Evidentemente, no generamos el respeto necesario para que se nos valore.

No es casualidad que contra determinados rivales SIEMPRE una fecha antes tenemos expulsados, o ya directamente en el partido terminamos con uno o dos menos. O nos pasa que nos cobran la falta fuera del área para no cobrar la mano dentro cuando la jugada debía seguir por ley de ventaja. Por ejemplo.

Este campeonato recientemente finalizado para el CASLA no nos debe tapar el bosque: lo perdimos nosotros al no ganar puntos que debíamos ganar (con el lobo en el Bidegain y con Newells con dos goles de ventaja a 8 del final).
Quedarán eternas las dudas de por qué se produjo ese bajón y siempre los runrunes de los pasillos seguirán diciendo que el tema de premios no arreglados ayudó a la desconcentración de los objetivos principales. No tendremos nunca la declaración de los implicados, pero ante tamaños desplantes antes recibidos por términos similares, hasta esta duda se hace merecedora de ser considerada. Pero fuera de ello, una vez que dimos la oportunidad de perder la ventaja de puntos ganada en la cancha, dejamos actuar a los rivales y no supimos defendernos.

Y como el perro que se muerde la cola, cómo no va a haber problemas desde los vestuarios (ahora, ayer o mañana) si ves que desde donde se deben velar por los intereses del club, no siempre se hace lo adecuado. ¿Qué respeto genera el Club hacia los que ocasionalmente defienden los colores? (y digo ocasionalmente porque no hay que engañarse, que el fútbol es profesional y hasta jugadores de nuestras propias inferiores se dicen hinchas de otros clubes). Dentro del descontrol y viva la Pepa, todo es permitido y nada nos debe sorprender. Cada uno en su lugar tratará de sacar la tajada que más le convenga. Pero resulta que el Club es lo que queda servido para el desguace.

Gran parte de este plantel estuvo discutiendo hasta las 4 de la mañana de la previa a un partido sobre si los premios eran tales o cuales, y desde nuestro corazón de hincha no podemos entender una actitud como esa. La falta de respeto es inadmisible, por más besos que le des luego a la camiseta.
¿A cuántos de nosotros en nuestros trabajos se nos permitiría una cosa similar?

Y fuera del desguisado del sorteo, y centrándonos en lo deportivo del partido del 20 de diciembre, se produce otra contradicción por la pasión de los colores. Por un lado recordamos los desplantes, pero por otro lado la pasividad en la defensa de los colores del club. Entonces daba pena ver a Barrientos con veintipocos años jugar boqueando los últimos 15 minutos de un partido tan importante. Daba bronca ver a Bergessio que se corrió todo aún asfixiado irse indignado haciendo los gestos que hizo y manifestando públicamente lo que todos pensamos (con razón o no). Daba rabia ver cómo te cobraban en contra todo lo que era dividido y encima salen a declarar como justicieros lo que han hecho. Daba indignación ver que se había jugado en condiciones inaceptables.
Pero desde ya que a pesar de jugar con desventaja deportiva, la inexistencia de una bandera yetatora compensaba el desguisado y nos permitía afrontar la lidia con honor y esperanzas. Tal vez ahora y dada la mala suerte de la lesión de Silvera y Cháves, conjuntamente con la del resultado final, haya que hacer un censo de hinchas que fueron al cilindro ese sábado y no permitirles la entrada por mufas.

Tal vez sería el momento de empezar a pensar por qué estos últimos equipos de San Lorenzo se vienen fagocitando ilusiones. Si son los jugadores, los directivos, los dos, o todos (socios inclusive) al aceptar que pasen estas cosas en el club del que somos parte.
Tal vez sería mejor empezar a definir qué modelo de club se quiere y trabajar para ello, lo que implica también defenderlo. No se puede no tener un proyecto; y si se tiene uno, no se puede no defenderlo.
Y defenderlo no solo implica hacer las cosas bien, son seriedad, y rapidez mental (si no fuera así en Argentina te voltean al trote) sino también saber poner los límites obligatorios para generar respeto al club.

Volviendo al prócer francés, ya derrotado, abatido, enfermo y preso en Santa Elena, a miles de kilómetros de su lugar de residencia, era constantemente vigilado por un cuerpo armado que se cerraba sobre su morada por las noches a fin de evitar que se escapara de una isla deshabitada. Aún derrotado y desarmado, ése era el respeto que generaba.

Mientras tanto a nosotros desde los despachos, y sus acólitos, se nos siguen riendo en la cara.

Aguante Ciclón!!!

Segola.

12 dic 2007

Memoria 2007

Si comparamos el cierre del 2006 con el del 2007, mucha agua ha pasado bajo el puente y muchos cambios han habido.
A un cierre de año 2006 lleno de dudas, de incertidumbres sobre la marcha del equipo, apareció en los primeros días de enero 2007 la figura de Ramón Díaz como nuevo DT quien asumiera su puesto el 27 de diciembre del 2006. Todos recordábamos los equipos dirigidos anteriormente por Ramón, y dada la calamitosa situación en que anteriores direcciones habían dejado al equipo de Boedo, la duda estaba planteada: ¿podría el DT que había salido campeón con un plantel de estrellas reeditar triunfos con un plantel muy golpeado y del que todos dudábamos?

El resumen de plagas esparcidas en 2006 por Boedo era aterrador: estaba en tela de juicio tanto el profesionalismo como la entrega del plantel, se dudaba de la calidad técnica de los integrantes del mismo; hubo jugadores que habían llegado en ese año y prefirieron emigrar rápidamente (Pablo Quatrocci); la situación del DT era insostenible (goleadas en contra, planteos tácticos que no agradaban a los hinchas ni a la historia del club); un clima interno de los hinchas que ya no soportábamos más los años de derrotero sin brújula y como consecuencia de los resultados desastrosos del segundo semestre suceden los reclamos de los hinchas en la salida de los partidos contra Colón y Quilmes, sobre todo el mal sabor de boca que dejó ese último encuentro con que se cerró el 2006 (2-4 contra un equipo prácticamente descendido).

Como resumen de ese momento tan desesperanzador del club, no nos olvidemos lo que clamó La Gloriosa en la última fecha del 2006:
Queremos Camboyanos, queremos Matadores,
queremos jugadores que sientan los colores.
Basta de fracasados, jugadores mediocres,
para el año que viene queremos ser campeones.

En medio de ese clima, y tan solo con la llegada de la Gata Fernandez, Aureliano Torres y el Lobo Ledesma, se produce el primer intento de sustracción por la fuerza (tema Lavezzi), y luego de la revancha del 4 de marzo en la calle Brandsen hubo confianza en que la cosa se recomponía en lo futbolístico. El gol de Mendez en Rosario nos lo hizo ver al “gallego” como con rulos rubios, en el Nuevo Gasómetro y con el 32 en la espalda; y muchos empezamos a pensar que ese gol valió lo mismo que el otro.
La vuelta olímpica de junio, el delirio, la recuperación del primer puesto en la tabla de recaudación, y San Lorenzo otra vez en la primera línea del fútbol nacional pareció algo impensado a tan solo 6 meses de “la pueblada” post cerveceros.

Luego, un segundo semestre que pintaba con otras ilusiones, al final se quedó en más amagues que conquistas: fuimos eliminados demasiado rápido de la Copa Sudamericana, y el campeonato local se vio dificultado en su desarrollo por partidos muy raros, penales inexistentes, expulsiones increíbles, y una merma en el rendimiento de factores que habían sido pilares en el título del Clausura (seguridad defensiva, control y manejo del partido).

Del último partido oficial del campeonato queda el recuerdo de haber vuelto a ver jugadas hilvanadas y un triunfo relajado después del aletargamiento inicial (pocas veces en este último campeonato vimos al CASLA llegar con toque y juego al área rival, o dejando mano a mano a un definidor contra el arquero contrario); y del campeonato en sí nos queda la recuperación del clásico barrial (después de tantos años de ausencias del Club Atlético Hijos) y del triunfo histórico contra Blanquiceleste S.A.

Quedó la idea en el aire de un semestre sabático, de que se podía haber alcanzado más de haber mantenido las características destacables del campeón del primer semestre. Se notó además en estas 19 fechas que se extrañó el eje central del equipo que tanto se había tardado en recuperar, el puesto de volante central volvió a ser una incógnita en cuanto a su dueño y rendimiento, habiéndose alternado buenas y no tan buenas de los diferentes intérpretes de ese puesto. Como temas agrios para digerir nos quedaron el segundo intento de sustracción del año, los rebrotes de problemas económicos, y el último reclamo con amenaza de embargo de un antiguo DT (sobre este último asunto . . . . . pensar que después de ese funesto domingo de agosto 2006 dicen que lo convencieron para que siguiera……).

Se cierra el año con las elecciones del club, y los deseos de todos están puestos sobre la mesa: en lo social, la presencia y crecimiento en el Boedo de siempre, y en lo futbolístico, recuperar jugadores que bajaron de nivel y reforzar el plantel para lograr la ansiada Copa Libertadores. Veremos qué nos depara el destino y la economía del club.

Aguante Ciclón




Segola

21 nov 2007

Los santos inocentes

Qué peliculón!!! Qué obra de arte de Pilar Miró!!
Es el bello resumen de la historia del dueño de la estancia que hace en ella lo que quiere y se le antoja, sin respetar absolutamente nada, para su mero beneficio o regocijo personal, con total impunidad, hasta sin pensar si sus actitudes pueden llegar a serles desfavorables a futuro. Ni siquiera piensa que a lo mejor, un día la historia hace que se tope con algo (mayor e/o imprevisto) que lo perjudique, pero es que el poder que ostenta es tan grande, que no existe ética, humildad, buen hacer, ni mucho menos, principios.

Es una bella película que bien podía llamarse (entre otros cientos de títulos….) dentro del ambiente futbolero argentino “el poder del duopolio”.

Ya a las sabidas interferencias de casos como Yepes, Rivas, Herrera, Barrientos, Lavezzi y otros, de parte del equipo al que la dictadura le ayudó a completar el estadio (con fondos públicos), ahora se viene otro ataque: el del DT.

Y como si el poder económico fuera poco, a eso se le suman los movimientos de prensa consecuentes, con el sabido trasfondo de recuento previo de las futuras ventas que harán con Ramón en el equipo del barrio de Nuñez . . . . . . . . . y las campañas irán de la mano.

Ya empezó la maquinaria propagandística que habló siempre del equipo de Ramón (parece que San Lorenzo nació en enero del 2007, luego de firmado el contrato) a regocijarse con un nuevo capítulo de un nuevo intento de atraco (¿sólo intento, con una oferta que supera un 100% la nuestra?). Hasta ya se publicó que Ferreira y Silvera estarán entre los emigrantes a Figueroa Alcorta y que el Lobo Ledesma (hasta hace 24 horas con posible vuelta al Bajo Flores) sería otro refuerzo. ¿Dirán luego estos mismos medios que tal equipo es la sucursal de San Lorenzo, como hoy hacen con el CASLA?.

Si consideramos que a los duo les corresponde mayor reparto de fondos de TV (cuando San Lorenzo este campeonato pasado fue el equipo que más entradas vendió) y que además son los que cuentan con el mayor respaldo de la maquinaria propagandística del modelo…….. que lo de la contienda deportiva . . . . . . cada vez es más utópica.

No podemos dejar de reconocer el apego sentimental de nuestro DT al equipo millonario, eso es sabido. Pese a ello ha tenido palabras como "La Copa la voy a jugar porque la gente me dio todo ese cariño, ese apoyo, y después de cuatro años sin trabajar eso es muy lindo”. Habrá que ver ahora hasta dónde llega la presión, la plata, la desidia, y el cómo se ha llegado a esta situación. Y habrá que ver cómo gestionan la historia los de siempre.

De todas formas, creo que la prensa seria, la que publicó cosas como la que sigue, nunca pero nunca, jamás, alentó el duopolio.











Esperemos que las noticias futuras no sean tan funestas como las que imaginamos.

Segola

24 jul 2007

Cuánto es?

Estábamos en plena etapa de relax post campeonato, descreyendo por normas y principios de las voces de la prensa a sueldo, cuando empezaron a llover los rumores de todo tipo.

Primero que se iban Orión, Rivero, Lavezzi, Botinelli, y Fernandez. Después que si no pagábamos la cuota de Silvera también se iba. Luego que no renovaban a Tula, a Hirsig y a Mendez. Después que lo ponían nervioso a Ramón por la falta de refuerzos.
En el medio que el Teresa sí, que el Teresa no, como imitando los poemas de Lorca.

Hoy por hoy lo que sabemos es que llegaron el Chaco Torres, Aguirre, los hermanos Díaz, casi, casi parece que Romeo, que van por Bilos, que volvieron los prestados Esquivel, Hassell, Montillo, Herrera, y que las incorporaciones dependieron mucho de los aportes externos.

En el medio, Lavezzi se fue al Nápoles de Diego (sería el Nápoles un equipo para él?) y aparecieron los rumores de que se perdieron unos dígitos de la transferencia. Luego se comunicó que era el pago de un porcentaje anteriormente vendido. Y ya estamos preparados para que nos digan que se va Botinelli.

También se resolvió la salida de Ulloa y del Pollo Botinelli, y en estos días se confirmó lo del Lobo, en donde a pesar de ser clave en el equipo y que por eso no se vendía, una subida en el importe a recibir nos hizo cambiar de idea …(tú también, Euro).

Digamos que, para verano madrileño, bastante movidito.

Evidentemente se necesita el vil metal y para comprar hay que vender, con lo que me surge una duda: ¿A cuánto asciende el pasivo del CASLA??

No lo digo con maldad, pero es que a varios años del campeonato económico, después del olvidable último lustro que pasamos en lo futbolístico (hasta enero de este año) por la falta de líquido para tener un plantel competitivo, me gustaría saber (como socio) qué balance tenemos de todos estos años de resolución de los problemas que quedaron de antiguas gestiones. Más que nada porque el grado del rojo del balance puede darnos una idea de a lo que atenernos o no en el futuro.

Segola

16 jul 2007

Murió el profe Castelli.

Con 61 años se nos fue el profe Castelli un tipo muy relacionado con San Lorenzo desde los tiempos en que ocupaba el cargo de preparador físico cuando el Toto Lorenzo comandaba al equipo campeón del 72. Luego volvió en calidad de director técnico en los años 90s y en dos periodos distintos.

Tanto en http://www.mundoazulgrana.com.ar/contenidos/noticias/vernoticia.php?id=416
como en http://www.volveavenidalaplata.com.ar/ encontrarán información sobre el querido profe Castelli. En está última una sentida nota de Diego martín que fue colaborador en su último paso por nuestro club Descanse en paz.

7 jul 2007

La incógnita del Teresa Herrera

Todos los Cuervos en España nos hemos alegrado al ver como la web oficial del Depor daba a San Lorenzo como a uno de los seguros participantes en el trofeo de la Ciudad de La Coruña.

Al tiempo, nos enterábamos del fixture del Apertura y conocíamos las fechas de inicio de la Sudamericana. Todo aquel que haya reparado en las fechas vería que la coincidencia era difícil sortearla.

Pude hablar con gente en Buenos Aires que me dieron su opinión sobre el asunto y muestran que habrá dificultades.

La participación en el Teresa Herrera, al parecer, es un viejo compromiso establecido por otra administración y con motivo de la venta de Abreu (si no me falla la memoria 10 años ya). La actual conducción, y admitamos que con sobradas razones, no quiere cumplir el mencionado compromiso y por la otra parte, el Depor, tal vez el Ayuntamiento coruñés pretenden que se cumpla ahora que San Lorenzo viene con la revalorización del oropel de campeón. Parecería que se tratará de un pulso a ver quien sostiene la mirada. La ausencia de Savino de Buenos Aires, y su personalismo en la conducción del club, vienen a complicar más las cosas.

San Lorenzo viaja el lunes 9 a México donde tiene confirmados tres partidos, el último el día 28, un día antes de regresar al país. El sábado 4 haría su debut en Rosario frente a Newells , el miércoles 8 está previsto el primer encuentro por la Sudamericana contra Arsenal. Ese mismo día comienza el Teresa Herrera que finaliza el día 10. Entre el 11 y el 12 estamos citados en San Juan (tal vez Mendoza) para jugar la 2ª jornada del torneo Apertura ¿Es posible coordinar tanto compromiso en tan pocas horas? Me temo que no, mucho más cuando hay tantas millas aéreas acumuladas en escasas horas.

El rumor decía, además, que Díaz desea jugar el Teresa Herrera y que Savino no porque no hay beneficios económicos (ahí está el quid de la cuestión en aquel viejo contrato firmado y que nunca se ha cumplido).

En Buenos Aires siguen sin confirmar ni desmentir la participación. La web oficial del Depor sigue anunciando la presencia del Ciclón. Los Cuervos de España esperamos una aclaración oficial.

¿Mi pálpito? es difícil, aunque San Lorenzo nos tiene acostumbrados a sorpresas de mayor calado.

Osvaldo Álvarez

27 jun 2007

Bisagra a 500 metros

Terminó el torneo de fútbol y empieza ahora la Copa América. Estaremos todos pendientes de la albiceleste y su participación, la recuperación de un estilo histórico, la posibilidad de volver a ganar algo después de mucho tiempo, etc., etc.

Pero la máquina generadora de dividendos, necesita de más glóbulos rojos para poder sobrevivir. Y si yerba no hay, habrá que …… dedicarse al mercado de pases y otros humos lógicos de los recesos.

El tema de los pases es algo que la prensa necesita, en época de vacaciones del circo, para seguir alimentando el negocio y generar demanda de información (traducido en compradores de prensa o en rating, y al final: money), además de favorecer con sus versiones, ciertas operaciones que tal vez no eran tan reales originalmente (las rimbombantemente llamadas acciones mediáticas, más conocidas en el barrio como “hacer bombo”). Puede ser que un jugador bien tratado por la prensa pueda tener mejor cotización que otro no tan mimado ni realzadas sus virtudes. Hay unas declaraciones de Abdó sobre las presiones mediáticas dignas de ser recordadas en el futuro, sobre todo por la referencia de posibles servilismos a generadores de ganancias (ver http://www.mundoazulgrana.com.ar/contenidos/noticias/vernoticia.php?id=353).
La prensa gráfica de estos días es muy ilustrativa para leer entrelíneas y ver cómo todos los días se cambian de orden los sustantivos, se reemplazan los verbos con sinónimos, se alteran los adverbios y se sigue diciendo siempre lo mismo sobre “el libro de pases”.

Por otro lado, una parte más del negocio del fútbol, o sea los empresarios / intermediarios / representantes, etc. necesitan que en estos momentos se hagan las operaciones económicas (léase ventas) de las cuales ellos viven. Ya bien estuvieron midiendo el rendimiento de sus inversiones durante todo el campeonato, como para que ahora, cuando es el momento de una posible toma de ganancias, dejarla pasar así porque sí. Existe aquí, como en todo mercado de valores, diferentes junglas que buscan maximizar el beneficio: los scalpers o reyes del corto plazo, los que miran más a largo plazo, y los que fuerzan la situación con el jugador como escudo. Estas ventas serán en otros casos, las tomas de beneficio de haber prestado un jugador a un club en rol de vidriera. Si entramos en ese juego, ¿qué defensa hay ahora, no?. No sabremos cómo será la historia a futuro, pero por ahora parece que el “proyecto Centenario” sería no desmantelar el equipo por el momento y si bien nadie quiere perder dinero, se apostaría por mantener la base para seguir peleando arriba. Eso deseamos.

La tercera pata de la mesa son los dirigentes que pueden tener en estas operaciones de venta la posibilidad de ingresar fondos en las cuentas bancarias (la de los clubes); esas cuentas que gestionan en nombre de terceros. Estas ventas pueden ser un buen negocio para dar salida a una figura a un mercado con más proyección mundial para el jugador, y muchas otras veces estas ventas suelen ser el parche, la aspirina que por un momento da un alivio financiero a los desmadres de una gestión, o a un negocio sobredimensionado.

Hay otra pata, más o menos activa, según el caso, que son algunos jugadores más interesados en el 15% y el futuro sueldo que en la proyección deportiva. En esta caso, personalmente, siempre respeto que cada uno quiera estar mejor con su trabajo. Es natural y justo. Lo que no siempre cierra, es la demagogia de los que declaran el amor incondicional a una camiseta (la de cualquier equipo), pero luego duermen abrazados a la transferencia por ellos mismos reclamada. Entiendo claramente una transferencia a cualquier país con historia futbolística o con una liga de calidad, pero sinceramente no veo que el fútbol turco, japonés o ruso sea una mejora deportiva cualitativa para un jugador que piense en el deporte. Pero es la realidad en que vivimos, son carreras deportivas cortas y deben saber explotarlas por su propio bien y el de su entorno.

Pero no nos olvidemos de la quinta pata de la mesa, esa que generalmente suele ser denominada así para denostar su existencia por parte de quien es el teórico dueño de la mesa. Me refiero con esa quinta pata a esa en la que todos nosotros estamos, es decir los hinchas, los socios. Y aquí por favor no olvidemos lo que todos juntos formamos: el club.

Después de ver equipos desmantelados por baches financieros, después de querernos ilusionar con jugadores retirados (que los mismos medios masivos de comunicación nos pretendieron vender como estrellas que venían a aportar su experiencia a San Lorenzo), después de ver cómo se iban jugadores como Santana, o se vendía hace unos dos meses el 50% de Botinelli en 1.100.000 U$S (¿cuánto vale hoy?, ¿cuánto piden hoy? 5 palos y medio??........ ¿aprendió a jugar estos dos últimos meses, lesionado uno de ellos?.....), ahora parece que sobrevuelan los empresarios para llevarse a Boti, a Lavezzi, la Gata, Orión, Hirsig, Ledesma, etc.

Hace 60 años atrás, tenía San Lorenzo el mote de ganar cada 13 años (33, 46, 59, 72, que se cortó en el 85 bajo la custodia técnica de López-Cavallero). Ahora la numerología dice cada 6 (95, 01 y 07). Desde ya que no me meto en estas cábalas, pero sinceramente, creo que después del olvidable 2006 transformado en el actual 2007, en que el pueblo azulgrana reventó los estadios de cualquier lugar (y hasta los bares de Getafe, je, je) y pagó lo que pagó para ver al equipo, y volvió el CASLA a ser noticia en todos lados, sería bueno que se viera que es mejor mantenerse arriba y lanzar un proyecto de verdad para el club, que pasar por el ostracismo periódico y cíclico.

De casualidad anduve por la sede en Av. La Plata el viernes antes del partido con Quilmes. Me emocionó ver, como hacía mucho no veía, la fila en la calle tanto para las entradas como para comprar cosas en la tienda. En la tienda no pude conseguir una remera “L” (“venite la semana que viene”, me decía el pibe que no podía entender que estuviera desesperado por encontrar algo en las 20 horas que pasé por Buenos Aires).

Es una constante ver cómo desarmamos equipos (recuerden del 72 para acá y hablamos), y a la memoria se me vienen los continuos desmantelamientos que sufría Veira en la época de los Camboyanos. Ahora parece por suerte que el mensaje de Ramón es claro y contamos con una ayuda providencial: las elecciones muy próximas. Desarmar el equipo ahora sería regalar todo interés de seguir al frente del club. No nos olvidemos además que estamos frente a otra posibilidad de resarcir la deuda que llevamos de 40 años con la Libertadores.

Pero…¿es necesario contar con ayudas externas para ver todo lo demás?, ¿No hemos estado pagando hasta hace poco el salir a jugar con equipos disminuidos dentro de la cancha y en los banquillos?, ¿no es hora de darse cuenta que es mejor estar allí arriba peleando, y que sea esa LA vidriera, y no que te presten a un jugador joven para foguearlo?.

Se nos viene el Centenario, la Libertadores, y más que nada y por encima de todo, la posibilidad de empezar a torcer la historia y ocupar un lugar del que poco a poco nos fueron sacando (errores propios y virtudes ajenas). Debemos en este momento ser conocedores que son importantes las cosas que se hacen desde los despachos para poder festejar (o no) de acá a un año. Entre ellas, y no la única, saber mantener y reforzar un equipo para poder hacer historia desde dentro del campo de juego, que es lo que todos los hinchas y socios deseamos fervientemente. Es un buen momento para aprovechar el envión y volver a estar en primera línea, y eso depende de cómo se conciba el modelo de club que se quiera, y para ello es importantísima la parte deportiva y la dirigencial.

Hay otra cosa que es cierta: como sea que siga el circo, la masa de hinchas seguirá, nosotros seguiremos también desde lejos, y trataremos de que quienes nos continúen, sigan ese sentimiento tan fuerte que es ser hincha de San Lorenzo..

Aguante Ciclón!!
Segola

25 jun 2007

¿Hay “clásico de barrio” o no lo hay?

He podido asistir estos últimos días a unos cambios de opiniones sobre la actualidad o no del clásico de barrio ante la posibilidad de que el equipo de la calle Luna o la Av. Caseros volviera después de mucho años a jugar en la división superior del fútbol argentino.

Francamente no he participado porque como dicen los que saben “excusatio non petita accusatio manifesta” . Quiero decir que hablar de algo que no me roza, sobre todo si lo hago con reiteración, y con algo de irritación puede dar a entender que me preocupa más de lo que pretendo sugerir con mis negativas o afirmaciones.

Los amigos del Museo me preguntan como lo veo y que dé mi parecer. Voy a tratar de darlo con sosiego en tiempos en que la gente se crispa demasiado y olvidan la disputa deportiva.

Soy una persona con años, me crié y me fui haciendo mayor en épocas en que el equipo homenajeador de Jorge Newbery no nos ganaba ni a palos. No puedo precisar en cual de las décadas anteriores a la del 50 se produjo esa profunda desigualdad entre un club y el otro. Me temo que fue desde el inicio, desde aquella primera vez en que en el 15 nos enfrentamos por primera vez y les ganamos 3 a 1 para ser precisos. Lo que quiero decir es que desde muy chico escuché lo del “clásico de barrio” (los clásicos sin apellido eran con los otros 4) si bien a la hora de jugar, los partidos no dejaban de ser un trámite siempre a nuestro favor.

Criado en Cobo y Centenera llegué a conocer a algunos hinchas del equipo rival, no eran muchos pero había algunos, negarlo sería estar engañándome. Es más, siendo pibe pude liberar a alguno de los compañeros de juegos de la pesada carga que hubiera supuesto en sus vidas ser hincha de un equipo que, en el barrio, en la vecindad siempre perdía su enfrentamiento. El equipo blanco era una especie de vecino pobre, de esos que por mucho que lo intenten no levantan cabeza. Lo digo con respeto y que nadie vea en mis palabras ni burlas ni odio. El haber crecido en un barrio limítrofe me permite hablar con moderación y, porque no, con cariño por algunos amigos de la juventud (alguno muy querido y que ya no está) que sufrían la pesada carga de vivir siempre en derrota con sus vecinos.

Los años han ido modificando las relaciones y hoy veo con pena que la confrontación se toma con unos niveles de odio y de violencia que en mis años de pibe (y algo más) no se apreciaba. La escalada en las hostilidades ha alcanzado a todo el mundo y lo que antes no pasaba de ser una continuidad de bromas por algo que no admitía discusión hoy alcanza una fiereza impropia de vecinos civilizados; San Lorenzo era, sigue siéndolo, absoluto dominador de la disputa. San Lorenzo tenía y tiene más títulos, más socios, más hinchas y un palmarés incomparable. Convengamos en que el “clásico de barrio” siempre fue asimétrico pero siempre se lo llamó así y tampoco es cuestión de negarlo.

Uno se podría preguntar porque no se estableció el tal “clásico de barrio” con un equipo con el que la estadística fuera más pareja. Se ve que en eso el destino también jugó su carta y la vecindad de las canchas, antes de que el equipo vecino fuera desplazado más allá de su primera ubicación, tuvo un papel exagerado a la hora de la denominación de “clásico”.

De ahí a negar una rivalidad, como algunos pretenden que jamás hubiera existido, me parece un paso demasiado excesivo. Darle la importancia que nunca tuvo el enfrentamiento con la gente de la Av. Caseros me parece, también, otro exceso.

Debemos de reconocer que el culpable en esta disputa devaluada no es en lo absoluto San Lorenzo. Sin ser uno de los equipos protegidos por los poderes de turno (eso podría disparar sospechas y disculpas más o menos legítimas), siempre hemos sido más, hemos ganado más y le hemos ganado a ellos en su casa y en la nuestra. Respecto a las relaciones con el poder convendría no olvidar el origen de su actual estadio. Si a ello se agrega que desde la década de los 80s. tiempo después de nuestra caída que tanto festejaron, los rivales no han hecho mucho para que se les tenga en cuenta para que se pueda hablar de un clásico vigente. En eso llevan razón los que niegan la existencia del tal “clásico de barrio” pero tampoco por ello debemos olvidar el origen de la disputa: especialmente, reitero, la vecindad en aquellos años fundacionales de los 10s y los 20s.

No voy a engañar a nadie, me importa poco su presencia o no en la competición. Espero que llegado el momento la historia siga pesando y transcurriendo como en los últimos 90 años. A decir verdad mi odio (fobalero, se entiende) no está destinado para el vecino pobre, acaso un poco de simpática compasión. Dicho todo lo dicho, con el mayor de los respetos y con total distancia. Creo que las preocupaciones y las aspiraciones de San Lorenzo de Almagro pasan por otros objetivos; no estamos para distracciones de este tenor.

Osvaldo Álvarez

16 jun 2007

¿Hay esperanza?

En la semana de resaca que llevamos los sanlorencistas se ha notado una especie de síndrome ‘post triunfo’. Un “a modo” de ¿Y ahora qué? ¿Qué va a ser de nosotros? Incluso la convocatoria al partido en Quilmes ha sido más moderada.

Los hay que anuncian el desmantelamiento del equipo. La inminente marcha de Lavezzi y del mayor de los Bottinelli más las sombras de sospecha que se cierne sobre la continuidad de Fernández (devenido de Gata a Puma) y Silvera, arroja un manto de una cierta decepción.

Si a ello se agrega que hay jugadores con contratos a punto de expirar u otros que están a préstamo (siendo Tula, Hirsig y Méndez los más sonados) el sanlorencista, escaldado por varias experiencias parecidas tiende a encerrarse en el pesimismo y a esperar lo peor.

No obstante hay alguna pista que permite la esperanza: el discurso oficial es que solo se van dos, la continuidad del técnico que, no olvidemos, se ha convertido en la más potente arma electoral a escasos seis meses de unas elecciones hace pensar que no se produciría si hubiera la menor sospecha de que el equipo va a ser arrasado

Otra de las sospechas es el secreto, cada vez más a voces, de que en el proyecto más inmediato hay personas y capitales comprometidos solo si se mantiene una dirección y en esa dirección no cabe el demantelamiento del team .

Conviene estar atentos pero no desesperarse. Se está hablando de inminentes contrataciones del gusto del Sr. Díaz y eso es alentador, el regreso del jugador Ortiz a préstamo en Arsenal es visto con buenos ojos por el actual conductor. Las fechas ayudan a pensar que no se van a volar los asientos de la actual conducción. Nadie está tan loco de enfrentar una elecciones y el centenario desmembrando un equipo campeón. Otra cosa son los métodos a emplear pero de eso ya habrá tiempo de hablar.

Aparte de estas pistas evidentes me quiero quedar con lo más esperanzador que todos los sanlorencistas tenemos como patrimonio y que son dos cosas de no poca importancia: la 1ª y principal, la GENTE, el pueblo azulgrana. A poco que se nos brinde estímulo los Cuervos arrasamos sea donde sea. La concurrencia fue masiva todo el año, siendo notable, la presencia en el interior del país (los tres partidos en la Provincia de Santa Fe y el de Mendoza demostraron a las claras que San Lorenzo tiene presencia nacional ya que no todos los seguidores eran hinchas desplazados de Capital y alrededores). La otra, no menos importante para un futuro prometedor, es que la cantera sigue dando alegrías y esperanzas. La presencia digna y continuada en el equipo de Bianchi Arce y Voboril más ciertas convocatorias a las selecciones menores de varios jóvenes valores siguen invitando a la esperanza y a seguir apostando por las inferiores. Ojalá que el regreso de Ortiz y la inminente consagración de una esperanza como se considera a Acevedo, de quien todos los expertos hablan maravillas, más la irrupción de Cipollone, Acosta, Cadelago, Villalba y algún otro nos aporte más ‘alimento’ para seguir creyendo en el fútbol base y en su mejora permanente.

¿Un lunar negro? La situación y posible frustración de una esperanza que todos llegamos a creer realidad: Peirone. Seguro que tanto el jugador como su representante, incluso hasta la familia pueden tener algo de culpa pero no estaría de más revisar ciertos conceptos en la formación integral de los jóvenes aspirantes a cacks.

En otro orden de valoraciones quedaría el pinchazo de un jugador en que muchos creímos; me refiero a Malingas Jiménez del cual ya se anuncia su marcha sin haber confirmado lo bueno que apuntó en el “anus horribilis” que nos tocó vivir el 2006.

Queda alguna incógnita por aclarar: el regreso de Herrera, Montillo y Esquivel que no sé si serán tomados en cuenta por Díaz. Su presente no parece ser brillante porque si no hubieran sido adquiridos por sus respectivos actuales equipos pero en esto del fóbal, nunca se sabe y si no, no tenemos más que remontarnos a 6 meses atrás y recordar como les iba a Méndez, Hirsig, Ferreira y Tula, solo por mencionar a algunos de los que supieron torcer la historia de fracasos y humillaciones.

Los Cuervos siempre hemos cultivado la fe y está vez no va a ser diferente. El técnico y el reciente título invitan a la esperanza. No nos bajemos de ella.

Osvaldo Álvarez

9 jun 2007

Ante el acto supremo



Dicen que el gol es el momento más sublime del fútbol, yo me permito agregar que hay uno más importante y es ese en que los hinchas de San Lorenzo (los demás se me ne fregan) estamos ante la parada final que nos pueda llevar a otro campeonato. Será porque de eso, en nuestra vida en azulgrana, no abunda como en otros equipos que la historia los supo beneficiar con estadios, arbitrajes, influencias políticas y algunas ventajas que por h o por b los Cuervos nunca tuvimos. Y para rematarla, como una extraña burla del destino a nosotros se nos pungó acaso el estadio más representativo de un tiempo y un estilo. Así, de un plumazo, contando con complicidades internas, en tiempos en que la ley brillaba por su ausencia el mítico Gasómetro de la Avenida La Plata, escenario de gestas históricas del fútbol nacional (sin olvidar otros acontecimientos) pasó a ser una puñalada clavada en el corazón de los sanlorencistas y una afrenta a los barrios circundantes y a la ciudad toda.

Y aunque uno se dispone a hablar de la cita inminente que tiene al cuerverío internacional en un estado de excitación como pocas veces hemos presenciado, la herida de la Avenida La Plata sigue sin cicatrizar y en cada momento sale a relucir en todos los actos de nuestra vida de hinchas azulgranas.

En verdad de lo que venía a hablarles es de la expectación, de las ‘mariposas en el estomago’, del revuelo que este partido contra el equipo del vitalicio dirigente de AFA y FIFA ha levantado entre el sanlorencismo. Uno, por cuestiones que no hacen falta mencionar, tiene contactos con muchísimos sanlorencistas residentes en todo el globo, incluso en lugares absolutamente impensados y el clima, el sentimiento que se respira en cada rincón del mundo es parecido, por no decir igual.

Desde los calores del Mediterráneo, pasando por la meseta castellana o los desiertos de Arizona y Medio Oriente, la tibieza caribeña y hawaiana hasta los duros fríos de Usuahia, los vientos de la Patagonia profunda, en cada Cuervo late una ilusión, una sensación de inminencia, casi un estado de conquista a consumar con la mujer (o el varón) deseado ¿Quién alguna vez no sintió ese cosquilleo previo al de “¡esta noche sí”, “esta noche cae...”?

Mucho se ha hablado de la relación del fóbal y el sexo y uno no tiene la carpusa necesaria (ni las ganas) para alargarse en un chamuyo farolero pero algo parecido a la previa de una cita amorosa tiene este prólogo que nos toca vivir. Será cuestión de vivirlo en positivo y después, si todo sale como uno espera (y no tiene porque no salir), ir al feca a contárselo a los amigos, como en aquellos sueños adolescentes que entreveraban a Chunchuna y a Jacqueline (los apellidos se omiten por cuestiones de caballerosidad)

Dale Cuerva, dale Cuervo, relajate y disfrutá que la vida, como cantaba Castillo “son cuatro días locos y por cuatro días locos te tenés que divertir”.

Osvaldo Álvarez